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REFRACCION
Desde que se ponen en marcha de forma habitual campañas escolares de detección de patologías y entre ellas la visual, cada vez es más frecuente que nos lleven a los niños más pequeños a las consultas, lo que está haciendo descender la edad de la primera revisión oftalmológica, siendo relativamente frecuente encontrar niños por debajo de tres años para estudio. Desde Hubbel y Weissel sabemos de la importancia de los primeros años de la vida para el normal desarrollo visual. De ahí la importancia de saber detectar a tiempo defectos de refracción que influyan negativamente en el normal desarrollo de la visión.
Unido a todo esto la refracción y su práctica clínica están en constante controversia, ya que:
- Es realizada indistintamente por oftalmólogos, optometristas y ópticos.
- Menor interés en su práctica por la falsa creencia de que «todo se sabe» en refracción.
- La aparición de nuevas generaciones de autor refractómetros cada vez más fiables.
En resumen, puedes tener delante a un niño de 1 año de edad «asintomático» y que sus padres te pregunten si tiene algo en la vista. ¿Quién es el que le hace la AV? ¿Quién le hace el autorrefractómetro? La refracción a estas edades, como nos dice el profesor Pastor, es artesanal, y sólo te queda poner gotas y hacer una esquiascopia, tan sólo te ayudará tu experiencia previa en el arte de la refracción.
Desde el punto de vista social
La importancia es enorme, ya que según las diversas estadísticas un 20% de la población infantil necesita atención oftalmológica, un 15% por errores de refracción con influencia en el desarrollo visual y un 5% por estrabismos. Si el desarrollo visual dura hasta los 12 años y se calcula que cada niño genera unas 3 visitas de media anuales, imaginarse el problema no sólo de diagnóstico sino de control y seguimiento.
Desde un punto de vista clínico
La realización de una buena refracción tiene una doble repercusión:
- Actuando sobre un plano sensorial mejorando o permitiendo un buen desarrollo de la agudeza visual.
- Actuando sobre un plano motor mejorando el ángulo de desviación tratando el componente acomodativo.
Otras consideraciones
La refracción es obligatoria en todos los niños que acuden a la consulta, independientemente del motivo que les lleve a ella.
No siempre se prescribe la gafa ante un error de refracción. Debemos constatar si el error de refracción es el responsable real del déficit visual o de la sintomatología que presenta el niño (no es lo mismo +4,00 con tres años en el «presco» que con 25 años preparando notarías). Los niños pueden evolucionar de forma diferente ante un mismo defecto.
Las alteraciones de la agudeza visual pueden afectar al desarrollo intelectual del niño, de aquí que su pronto diagnóstico y evaluación sean muy importantes. No olvidemos, además, que la información en los primeros años de la vida es fundamentalmente visual. Diversos autores han relacionado defectos de refracción con cociente intelectual, encontrando una relación directa entre puntuaciones escolares altas y miopía y puntuaciones más bajas e hipermetropía.
Para nosotros es muy importante también el trauma que supone para el niño y para los padres la introducción de un artilugio como la gafa, que condiciona no sólo el aspecto estético, sino también el «modus vivendi» del niño. Es por este motivo que intentamos recomendar gafas que produzcan el mínimo impacto psicológico y la mayor comodidad, con esto conseguimos un mejor uso y una mejor aceptación de la gafa por el niño y su entorno. Buscamos en la gafa: bajo peso, elasticidad sin deformaciones, puente que no se abra para que no caiga la gafa, etc.
Desarrollo normal
El estudio de la refracción constituye un punto esencial en el examen del niño. La determinación de la AV y de los diversos parámetros de la visión sólo tiene sentido tras la corrección del factor óptico, que permite que la imagen fijada caiga sobre la retina. Emetropía. Vamos a centrar el desarrollo normal desde el punto de vista cronológico y de forma muy somera:
- Los RN a término, que van a ser niños refractivamente normales al crecer, suelen nacer hipermétropes según unos autores de unas +2,00 D al año de vida o hasta +3,00 D al año, como preconiza el Dr. Castiella. Ésta irá disminuyendo hasta los 6-10 años que se alcanza la emetropía.
- Los prematuros (de 1.500 grs) tienen una alta tendencia a la miopía (hasta de un 50%) y de hasta –10,00 D, siendo el valor modal –4,00 D. La miopía escolar aparece entre los 6-10 años y suele estabilizarse en –4,00 D. La miopía que aparece en la adolescencia no suele ser mayor de –2,00 D.
- En RN hay una alta tasa de astigmatismo mayor de 1,00 D (20-30%) suele ser en contra de la regla y decae después del año de vida.
Podemos concluir y siguiendo a autores que han estudiado grupos de niños durante varios años como Hirsch, Castiella,... Este último autor en una comunicación personal concluye que:
- Niño de 5-6 años ligeramente hipermétrope de +1,50 acabará con 13-14 años emétrope o ligeramente miope.
- Si la hipermetropía está comprendida entre +0,50 y +1,25 a los 5-6 años, seguro será miope a los 13-14 años.
Ametropías
Miopía
Etimológicamente, procede del griego «yo cierro», «ojo». Deriva de la costumbre de los sujetos «cortos de vista» de entrecerrar los párpados para mirar de lejos.
La primera definición del proceso la elaboró Kepler en 1611; el fundamento anatomopatológico y manifestaciones clínicas del ojo miope la describe Donders en 1866.
Conceptualmente se trata de aquel sistema dióptrico ocular que, en condiciones de reposo, focaliza los rayos delante de la retina.
Podemos establecer dos tipos de miopía: simple o de desarrollo; y miopía patológica.
En la miopía simple, el ojo es completamente normal; sólo que en el proceso de emetropización se ha producido un ligero desajuste, a expensas de un ligero aumento del diámetro anteroposterior. Aparece en período escolar y nos puede dar la impresión que lo hace de forma súbita; y tiene escasa repercusión sobre el desarrollo funcional.
En la miopía patológica estamos hablando quizá de una entidad completamente distinta; probablemente se trata de una enfermedad degenerativa, que afectan a todas las estructuras oculares, sínquisis y sinéresis vítrea, y las alteraciones de polo posterior. El aumento del diámetro anteroposterior sigue siendo el parámetro biométrico más afectado, con un aumento manifiesto de la longitud axial del ojo. Aparece sobre los 4 años; y sí puede tener repercusión sobre el desarrollo visual.
Existen varios tipos de miopía patológica, como la congénita idiopática, que aparece en recién nacido y lactante, y que alcanza valores de hasta 10 Dp, y en general es estable. La asociada a alteraciones oculares, como el glaucoma congénito o la retinopatía de la prematuridad. En el contexto de procesos sistémicos, como en el síndrome de Down. La clásica evolutiva, maligna o magna, que se asocia a las alteraciones típicas de polo posterior.
Hipermetropía
Etimológicamente procede también del griego, y significa «exceso» medida de «ojo».
Fue Kastner, matemático, en 1755, el primero en sugerir este proceso; y Donders, oftalmólogo de Utrech, la describe de modo definitivo.
Conceptualmente se trata de aquel sistema dióptrico ocular que, en condiciones de reposo, focaliza los rayos detrás de la retina.
Es el error refractivo más frecuente. La mayoría de los ojos de RN a término sanos, son hipermétropes; y, en el proceso de emetropización, no alcanzan la emetropía. Se hereda de forma dominante con penetrancia incompleta.
Podemos hablar de varios tipos de hipermetropía:
— Desde el punto de vista anatómico la clasificamos:
- Axial, aquélla en la que hay un acortamiento del eje anteroposterior, generalmente inferior a 2 mm; cada mm supone una hipermetropía de 3 Dp.
- De curvatura, su asiento lo constituye la superficie anterior de la córnea; un aumento de 1 mm en el radio corneal supone 6 Dp de hipermetropía.
- De Índice, en la que hay un aumento del índice de refractividad de algunas de las superficies refractivas; el ejemplo más clásico lo constituye la hipermetropía que aparece en la presbicia.
— Desde el punto de vista de la acomodación, y quizás, la más interesante, la podemos clasificar:
- Latente, aquélla compensada por el tono del músculo ciliar.
- Manifiesta, no compensada por el tono del músculo ciliar; a su vez podemos dividirla en facultativa, aquélla no compensada por el tono ciliar, pero que suele ser compensada en un esfuerzo acomodativo; y absoluta, que no puede ser compensada por un esfuerzo acomodativo.
La suma de ambas constituye la hipermetropía total, y es la que nos interesa desde el punto de vista refractivo.
Algunos datos de patología clínica importante son, la asociación al glaucoma de ángulo cerrado; por un aumento relativo del cristalino con relación al resto del ojo. La «pseudopapilitis», diferenciar siempre de un edema de papila verdadero; estamos trabajando con niños y a veces la exploración es difícil, debiendo evitar situaciones de alarma para los padres. La localización más temporal de la mácula respecto a la papila en el ojo hipermétrope, que puede dar lugar, al explorar la motilidad, a una pseudodivergencia.
Los cuadros clínicos que pueden aparecer asociados a la hipermetropía son fundamentalmente: la astenia acomodativa (cefalea vespertina, enrojecimiento ocular al final del día, hinchazón palpebral,... que aparece como consecuencia del uso continuado del músculo ciliar) que puede conducir a un fracaso acomodativo, renunciando a los beneficios de la visión nítida; o al espasmo del músculo ciliar, generando una pseudomiopía. Por último, el estrabismo acomodativo, del que hablarán los compañeros.
Astigmatismo
Etimológicamente, procede del griego, y significa «privativo» de «punto».
Fue Isaac Newton, en 1727, el primero que considera el problema del astigmatismo (él era astígmata); Thomas Young, en 1801, comprobó que al sumergir la cabeza en agua, desaparecía la refracción corneal, que él atribuyó al cristalino; y, Airy, en 1827, fue el primero en usar lentes cilíndricas para su corrección.
Conceptualmente se trata de aquel estado refractivo en el que no existe un foco puntual; la luz no se refracta igual en todos los meridianos.
Desde el punto de vista anatómico lo podemos clasificar en: corneal (inducido por la superficie anterior de la córnea, que en condiciones fisiológicas no supera 1 Dp); y el residual (inducido por el resto de estructuras refractivas, y que, en condiciones fisiológicas no supera 0,25 Dp, y además es inverso al corneal, por lo que ambos se anulan.
Puede ser regular, aquel en el que el poder dióptrico de los meridianos progresa uniformemente, lo que permite su corrección con lentes cilíndricas; e irregular, aquel que no ocurre así (opacidades corneales, alteraciones en el cristalino, etc.).
También lo podemos clasificar como «a favor», aquel en el que el meridiano vertical es el más curvo; y «en contra», aquel en el que el meridiano horizontal es el más curvo.
Y por último, en simple (un meridiano se focaliza en la retina y otro por delante o detrás, siendo miópico o hipermetrópico simple); compuesto (ambos meridianos se focalizan delante o detrás de la retina); y mixto (un meridiano se focaliza delante y otro detrás de la retina).









Ola, en la r elación de los fenómenos luminosos con los defectos visuales pueden ser en:
ResponderEliminarReflexión. Propiedad que tiene la luz de poder reflejarse o “rebotar “cuando toma contacto con los cuerpos opacos.
Una onda de luz puede tener un comportamiento mixto cuando se enfrenta a un cuerpo sólido: una parte se transmite al interior del objeto en tanto que la mayoría de ellos se reflejan partiendo de la base que los rayos luminosos son paralelos.
Esos es todo, teniendo en cuenta que los fenomenos luminosos son variables y muy extensos, que contienen dimensiones y variedad de propiedades.
es un trabajo bueno solo que te falta un poco de explicacion con eso tu trabajo seria de 10
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